El presidente fue a la Asamblea Legislativa a confrontar directo con el kirchnerismo. El evento estuvo marcado por gritos y chicanas cruzadas. De Loredo elogió el discurso. Indignación en el “cordobesismo”: la senadora Vigo se fue del recinto.
“Ustedes también pueden gritar, porque soy el presidente de ustedes aunque no les guste”. Apenas arrancó su discurso, el presidente Javier Milei dejó en claro qué fue a hacer al Congreso: confrontar de manera directa con el kirchnerismo. Su frase fue el puntapié inicial de una Asamblea Legislativa al rojo vivo donde los gritos y chicanas se llevaron puesto el discurso de apertura de sesiones.
El Milei que había prometido abandonar los insultos quedó atrás. Más allá de un liviano agradecimiento al Congreso por las leyes sancionadas en extraordinarias, el presidente se dedicó a agraviar a los diputados de Unión por la Patria, sentados a su izquierda, que a su vez se defendieron de los ataques. La militancia libertaria apostada en la tercera bandeja del recinto estallaba de euforia.
Ofuscado, Germán Martínez, jefe del bloque peronista, se acercó al estrado principal a quejarse con Martín Menem por el nivel de violencia que Milei descargaba sobre su bancada. La virulencia era todo lo contrario a lo que el riojano, según supo este medio, les había prometido a jefes de bloque: “Un presidente enfocado, confrontando gestión con gestión, sin insultos ni golpes bajos”.
La respuesta del presidente de la Cámara de Diputados fue el gesto de quien sugiere que no tiene nada que hacer. “Quedó expuesto que nos gobierna un violento”, remató Martínez al finalizar el acto, ante la consulta de La Voz.
Los cruces fueron constantes. “Me encanta domarlos”, fue una de las numerosas chicanas que Milei dirigió hacia el kirchnerismo. Uno de sus blancos fue Juan Grabois, a quien llamó “oligarca disfrazado de pordiosero”. El diputado se paró ante Milei con el gesto de la saga “Los juegos del hambre”.
“¡Tobillera, tobillera!”, corearon los seguidores mileístas en otro momento, en alusión a la expresidenta Cristina Kirchner. También la ligó la diputada de izquierda Myriam Bregman, a quien Milei bautizó “Chilindrina troska”. Fueron solo algunas de las escenas que se repitieron a lo largo de todo el acto.
En los bloques no kirchneristas, los rostros eran de total indignación. Sentado en primera fila en el sector de gobernadores, el cordobés Martín Llaryora no aplaudió ningún pasaje del discurso. Irritados, también escuchaban a Milei desde el fondo los diputados de Provincias Unidas Juan Schiaretti, Carlos Gutiérrez, Ignacio García Aresca, Alejandra Torres y Carolina Basualdo.
“No recuerdo antecedente alguno de despliegue de tanta violencia planificada ex profeso para conservar a un enemigo y disimular las falencias de este gobierno. Cuanto mejor hubiera sido un gesto de humildad para reconocer los tantos temas que hay que resolverle a los argentinos. Un presidente es el primero que debe garantizar la concordia y la paz entre los ciudadanos”, lamentó Gutiérrez en diálogo con La Voz. “Vine a cumplir con la responsabilidad institucional”, se limitó a decir Schiaretti.
La senadora cordobesa Alejandra Vigo, del flamante interbloque Impulso País, no tuvo tanta paciencia como los diputados de su espacio: apenas comenzó a subir la temperatura de la Asamblea Legislativa, tomó sus pertenencias y abandonó del recinto. También lo hicieron otros senadores, como la neuquina Julieta Corroza.
“Fui una de las senadoras que se retiraron del recinto porque me sentí agraviada, como mujer y como senadora de la Nación, por la virulencia de la actitud del presidente. Acompañamos institucionalmente, estando presentes en el Congreso para escuchar su discurso con respeto. Pero esto fue intolerable”, sentenció Vigo ante La Voz.
De Loredo invitado
Entre los invitados a la apertura de sesiones figuró ni más ni menos que Rodrigo De Loredo. Fue convocado por Menem en calidad de “ex jefe de bloque”, al igual que Juan Manuel López, de la Coalición Cívica. Ambos compartieron un palco al lado del que ocupaban el asesor Santiago Caputo, el tuitero conocido como “Gordo Dan” y el secretario de Justicia, Sebastián Amerio.
De Loredo celebró el discurso de Milei. “Es una buena noticia que haya confirmado la profundización de las reformas económicas que Argentina necesita: baja de impuestos, privatizaciones, desregulaciones, apertura de la economía y un Estado menos pesado para los contribuyentes. Es un rumbo que en líneas generales apoyamos desde nuestra banca en los dos primeros años de gestión presidencial”, dijo a La Voz.
De Loredo indicó que “ahora les toca a todas las provincias seguir el camino de la racionalidad económica nacional. Algunas lo están haciendo, pero otras, como Córdoba, siguen con alta presión impositiva y tarifaria para sostener un alto gasto público”. Y remató: “En 2027, cuando gobernemos Córdoba, pondremos a la provincia en el camino del cambio y de la modernización”.
Foto Llaryora-Schiaretti
Llaryora y Schiaretti se mostraron juntos y hubo foto. Fue antes de la llegada de Milei, cuando ambos compartieron una reunión con el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro y diputados del bloque Provincias Unidas. Del encuentro solo se informó que dialogaron sobre la agenda legislativa 2026 “con eje en la defensa de los intereses de las provincias y el federalismo”.
Además de Llaryora y Pullaro, estuvieron presentes en el recinto los gobernadores Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Claudio Poggi (San Luis), Elías Suárez (Santiago del Estero), Leandro Zdero (Chaco) y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.
Del otro lado del estrado principal se ubicó el Gabinete en pleno. Los ministros Luis Caputo (Economía), Federico Sturzenegger (Desregulación) y Sandra Pettovello (Capital Humano) se llevaron menciones especiales de Milei. También el “padre del liberalismo económico” Alberto Benegas Lynch padre, quien se sentó en el palco central junto a los padres del presidente.
Sin embargo, la que recibió el mayor espaldarazo fue la jefa del bloque de senadores oficialistas, Patricia Bullrich. Ubicada en primerísima fila, justo delante del cordobés Luis Juez, Bullrich intercambió pulgares en alto con Milei, quien hasta se apartó del atril desde el que hablaba para darle un abrazo. Fue cuando pronunció el lema “el que las hace, las paga”.
La Asamblea también estuvo marcada por la frialdad Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel. No solo no se miraron ni saludaron, como era de esperarse. En uno de los pocos momentos de calma, el presidente habló de quienes “sueñan con el sillón de Rivadavia” e hizo un sutil gesto con el hombro, hacia el costado donde se ubicaba Villarruel.
Antes, la vicepresidenta tuvo su pequeña venganza: mientras caminaba junto con Milei y su hermana Karina por el Salón de las Provincias, algo que no podían evitar por protocolo, Villarruel no tuvo disimulo para empujar con el hombro a la secretaria general de la Presidencia, su enemiga acérrima. La escena se hizo viral y dejó al desnudo una vez más la relación sin retorno.
La vicepresidenta fue recibida con un silencio de radio al ingresar al recinto para abrir la Asamblea Legislativa. Por el contrario, Menem (mano derecha de Karina) fue ovacionado. Cuando le llegó el turno a Milei (quien volvió a entrar por un costado, en lugar de hacerlo por la puerta principal) la militancia entonó “Panic Show”, la canción de La Renga que se transformó en un himno violeta.
La Voz

