Con el gobernador lanzado al plano nacional, ya son varios los dirigentes peronistas que se anotan para salir a pelear por el sillón de Dardo Rocha.
El peronismo bonaerense logró lo que muchos creían que era imposible: alcanzar un acuerdo que permita evitar las elecciones internas a nivel provincial y de esa manera mostrar una imagen de unidad tanto para adentro del partido como también hacia afuera.
Sin embargo, como es sabido, la batalla por la conducción sigue abierta. La asunción del gobernador Axel Kicillof como presidente del partido en PBA no modificará nada en lo referido a las diferentes posturas internas. Por el contrario, son varios los dirigentes que por lo bajo opinan que el hecho de que el mandatario provincial se haya quedado con el premio principal lo corre de algunas decisiones a futuro. “En política, sabemos que la llegada de un acuerdo implica el nacimiento de un desacuerdo”, explica un diputado bonaerense que comulga con el kirchnerismo duro.
“El gobernador ya alcanzó su objetivo y después del Mundial ya deberíamos ponerle todas las fichas a algún dirigente nuestro para que lo suceda”, explicó. Y agregó: “Kicillof quiere ser candidato a presidente, que vaya y dé su pelea. Pero la Provincia la vamos a salir a defender nosotros”.
Lo cierto es que Kicillof ya tiene decidido comenzar a recorrer el país con el objetivo de empezar a ponerse, de a poco, y sin gastarse de más, el traje de candidato para las presidenciales de 2027. Su objetivo no es solo ser el representante del peronismo. Como ya manifestó en distintas oportunidades, su deseo es formar un frente opositor que lo tenga como principal aspirante.
No parece fácil. El kirchnerismo duro se muestra reacio a la apertura. Ya lo dejaron en claro. No quieren saber nada con aquellos que también los rechazan. Los peronistas anti k lo dejaron en claro. Hubo muestras en las elecciones bonaerenses de septiembre pasado: con Kicillof, sí; con La Cámpora, no.
Puja a futuro
El Movimiento de Derecho al Futuro no tiene la mínima intención de dejar de lado lo que será la competencia por la sucesión de Kicillof. Y entre los primeros que ya están anotados figura el actual funcionario provincial, Gabriel Katopodis. El exintendente de San Martín viene realizando un trabajo de hormiga. Tras su rol como ministro de Obras Públicas de la Nación y de Infraestructura a nivel provincial, el dirigente cosechó buenos vínculos con intendentes de toda la PBA.
Además, el perfil conciliador lo ayuda en la idea de poder sumar el voto de aquellos que no comulgan con Máximo Kirchner ni tampoco con el presidente Javier Milei. Cabe recordar, además, que Katopodis viene de ganar los comicios como primer candidato a senador bonaerense en la primera sección electoral, que desde estos comicios se convirtió en la región con mayor cantidad de electores.
Otro que no tiene ninguna intención de bajarse de la contienda es Jorge Ferraresi. El actual intendente de Avellaneda sabe que, de no cambiar la ley que prohíbe las reelecciones indefinidas, no podrá aspirar a un nuevo mandato. Se trata de uno de los dirigentes del MDF que más duro fue contra La Cámpora. Sin embargo, en los últimos meses tomó la decisión de bajar el perfil combativo.
Vale mencionar que antes de los comicios de 2025, Ferraresi apuntó contra la expresidenta Cristina Fernández al asegurar que se decidían los candidatos entre cuatro paredes. “De las ocho elecciones perdimos seis. No hay mucho que reflexionar, es un dato real, concreto, no subjetivo. Entonces digo, si volvemos a hacer lo que hicimos las últimas elecciones, ¿cómo nos va a ir?”, manifestó en su momento.
Quien se suma desde el centro es Federico Achával, el jefe comunal de Pilar. El dirigente, que también ya suma dos mandatos consecutivos, viene realizando diferentes giras por la Provincia con el fin de poner en valor la industria, el desarrollo y el trabajo de los municipios bonaerenses.
El intendente viene de redondear una gran elección en los comicios bonaerenses, cuando superó el 60 por ciento de los votos y duplicó lo alcanzado por La Libertad Avanza. Se trata de una apuesta joven que busca aportar una mirada más fresca pero con el peronismo tradicional como eje.
Sin dudas, la diputada bonaerense Mayra Mendoza está decidida a avanzar por el control de la PBA. Su salto a la Legislatura tuvo como fin posicionarse en una campaña que le permita mayor llegada más allá de Quilmes, el distrito del que se pidió licencia como intendenta para asumir su banca en la Cámara baja.
La dirigente de La Cámpora es la principal espada de Máximo en el conurbano y ahora quiere salir a dar la pelea para ganar el sillón de Dardo Rocha. Su postulación quedará sujeta, como los antes mencionados, y en el caso de no haber internas, a acuerdos nacionales y también a los pro y contra que se evalúen para dar con el indicado.
Desde el oeste, la jefa comunal de Moreno, Mariel Fernández, quiere dar el salto provincial. Como vicepresidenta del PJ nacional, la dirigente del Movimiento Evita confía en sus herramientas políticas para sumarse a la contienda. La propia oposición, por lo bajo, habla bien de su gestión. No tuvo éxito en mostrarse como opción para presidir el PJ bonaerense y, por el momento, deberá competir por la conducción local.
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