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TASAS POR LAS NUBES, EL DÓLAR SUBE IGUAL Y HAY MÁS PRESIÓN PARA EL BOLSILLO 

Se duplicó en un par de semanas el interés interbancario, se encareció el crédito y se complicó el cobro de los préstamos personales. No todo marcha acorde al plan.

Me imagino que ya están familiarizados con uno de los latiguillos más utilizados por Milei y su equipo económico, TMAP (Todo Marcha Acorde al Plan), utilizado –inicialmente– para transmitir que las medidas implementadas son parte de un programa económico ya planeado de antemano, y que sus resultados son los esperados.

Sin embargo, cuando uno mira lo que está pasando con las tasas de interés en las últimas semanas, difícilmente pueda decirse que esto estaba planeado. Como se puede apreciar, la tasa de interés interbancaria (a la que se prestan los bancos entre sí), que venía mostrando un comportamiento muy estable en torno al 30%, se incrementó de manera desorbitada –y con mucha volatilidad– más que duplicándose en un par de semanas.

Las causas

Dedicamos una edición completa para explicar por qué sucedió, pero la versión resumida es que fue un claro error por parte del equipo económico ya que, en pleno aumento del dólar, decidió eliminar el instrumento que los bancos utilizaban para administrar su (excedente de) liquidez, suponiendo que lo reemplazarían por bonos del tesoro. Esto no convenció a los bancos, que decidieron quedarse con buena parte de esos pesos, lo que en definitiva significó una inyección de liquidez que le metió todavía más presión al dólar y generó muchísima incertidumbre en el mercado.

Para apagar el incendio autoprovocado, el Gobierno recurrió a su herramienta por excelencia para aplicar en estos casos: sacar todos los pesos de circulación que sea necesario. El tema es que el daño ya estaba hecho y repararlo no iba a ser gratis. La mayor volatilidad –sumado a una economía que ya de por sí tenía pocos pesos– hizo que los bancos demandaran una compensación más alta para desprenderse de los mismos, impulsando las tasas. Tasas que, insistimos, se encuentran en niveles excesivamente altos, en torno a 30 puntos por encima de la inflación. De allí la ironía que circuló mucho en estos días en las redes, cambiando las siglas de TMAP por Tasas Muy Altas, Pablo (por Pablo Quirno, el secretario de finanzas).

Las consecuencias

El aumento de las tasas, sobre todo en estos niveles, afecta la economía a través de diferentes mecanismos. El primero y más evidente es el encarecimiento del financiamiento, que lleva a que los bancos otorguen menos créditos. Hasta ahora, el impacto más contundente se vio en los “adelantos” (el crédito de corto plazo que los bancos otorgan a las empresas para cubrir faltantes de liquidez para sus operaciones diarias). Como muestra el gráfico debajo, estos préstamos venían creciendo de manera sostenida y empiezan a contraerse de manera significativa con el salto de la tasa.

Evolución de la tasa de interés de los préstamos por adelantos y cantidad otorgada (en billones de pesos)

Fuente: Elaboración propia en base a BCRA.

Esto tiene toda la lógica, ya que las tasas más sensibles –las que más se incrementaron– son las de corto plazo, mientras que las tasas de los préstamos de mayor duración (los documentos a sola firma para las empresas, que son a 90 días, y los préstamos personales, que en su mayoría superan los 180 días) se mantuvieron relativamente estables y –por ahora– la cantidad de préstamos otorgados no se vieron muy afectados.

Al margen de lo anterior, la contracción de los adelantos seguramente va a tener un impacto negativo en la actividad económica, ya que la falta de liquidez dificulta el financiamiento del capital de trabajo (pago de salarios, insumos, materias primas, etc.) y le pone un freno a la producción.

El problema de los préstamos

Vinculado con lo anterior, otro impacto relevante del aumento de las tasas se observa en la “irregularidad de la cartera” de los bancos, es decir, el porcentaje de los préstamos ya otorgados que presenta problemas de cobranza, especialmente en el caso de las familias. Como pueden ver, es sumamente preocupante el aumento que se observa en la irregularidad de los préstamos a las personas, que en dos meses pegó un saltó que lo dejó cerca de los máximos históricos (y que probablemente ya lo haya superado, dado que el último dato disponible es de junio).

Irregularidad de cartera (como % del total de préstamos)

Fuente: Gerencia de estudios económicos del Banco Provincia.

Esto es muy preocupante porque en muchos casos las personas recurrieron a los préstamos porque sus ingresos no eran suficientes para afrontar sus gastos. Esto representa un factor adicional de presión sobre el bolsillo de las familias.

Sin embargo, desde la óptica fiscalista del gobierno el problema más grave está en la sostenibilidad del pago de la deuda, dado que una tasa elevada lleva a que dicha deuda –y el pago de sus intereses– se incremente de manera acelerada con el transcurso del tiempo. 

Aumento del gasto

En lo inmediato esto provoca un aumento del gasto que el gobierno debe destinar al pago de los interés (lo que a su vez pone en jaque el superávit fiscal), pero de mantenerse estas tasas por muchos meses, directamente podría dificultar el pago de la deuda, tal como se desprende del gráfico debajo, donde la consulta 1816 estima de acá a fin de año el aumento -medido en términos reales- que conlleva este aumento de las tasas de interés.

Estimación del aumento del pago de intereses por componente de tasa real

 Fuente: Consultora 1816.

Como referencia, entre julio –momento donde comenzó la suba de tasas– y septiembre, esto implicaría un costo del 0,26% del PIB, monto muy similar al costo fiscal de la Ley de Emergencia en Discapacidad. Pero, más preocupante aún, si este aumento de tasas no fuera transitorio y se mantuviera por un año, ascendería a 3% del PBI, algo claramente insostenible para un gobierno que pretende mantener el equilibrio fiscal.

El riesgo kuka

Este punto es relevante porque el gobierno repite constantemente que el aumento de tasas se debe al “riesgo kuka”, es decir, al miedo del mercado de que vuelva el kirchnerismo y que cuando ganen en las elecciones de octubre esto va a desaparecer y las tasas van a bajar. 

Esta hipótesis tiene dos problemas. El primero, es que está bastante floja de papeles (¿ese mismo riesgo no estaba hace 2 meses, cuando las tasas eran mucho más bajas?) y, por lo tanto, de no ser correcta es probable que las tasas altas no bajen rápido ni al mismo nivel que tenían antes por más que haya una victoria clara del oficialismo. El segundo es que el propio gobierno está poniendo al resultado electoral como la variable clave que va a definir la viabilidad (o no) del programa económico, lo cual es sumamente arriesgado. De lo que no hay dudas, es que no marcha todo acorde al plan.

Juan Manuel Telechea – Cenital

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