¡AFUERA! EL LIBRO QUE DESMONTA FALACIAS Y APORTA AL DEBATE PARA ESCAPAR A LA DESTRUCCIÓN

  • 6 Días ago

“¡AFUERA!” no es otro libro más, sino uno que nace de la imperiosa necesidad del momento, de su urgencia ante la lectura del borrador de la Ley Ómnibus, según testimonia el sociólogo Daniel Filmus, compilador de un corpus de artículos que abordan el desafío de explicar qué es el anarcocapitalismo y lo que sucede con la educación y la ciencia, para comprender el presente.

Un libro sobre el anarcocapitalismo

Recién publicado, “¡AFUERA! El lugar de la educación y la ciencia en el anarcocapitalismo” (Editorial Fedun), es el título del libro de 310 páginas que fue presentado esta semana en una colmada y variopinta sala de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en el barrio de Caballito. 

La presentación de la mesa estuvo a cargo del decano de la alta casa de estudios Ricardo Manetti, quién introdujo la mesa conformada por la vice-decana Graciela MorgadeVíctor Moriñigo, rector de la Universidad Nacional de San Luis y actual presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN); el sociólogo e investigador del Conicet Daniel Filmus -ex-ministro de Educación-, y, como figura central y reseñador de la obra, Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires.

La invitación consistió en “debatir ideas para fortalecer la educación, la ciencia y la universidad frente a las políticas de destrucción del Estado y lo público que lleva adelante el anarcocapitalismo”, y para ello sumó la transversalidad de la mirada económica, sobre todo cuando los postulados de la gestión política reducen la vida a meros números.

Con impronta federal y amplitud en lo temático, entre sus artículos están las firmas de Sonia Alesso, Dora Barrancos, María Bielli, Alicia Bohren, Adrián Cannellotto, Gabriela Dranovsky, Miguel Duhalde, Eduardo Dvorkin, Roberto Follari, Alberto Kornblihtt, Morgade y Moriñigo. 

Así términos como anarcocapitalismo, destrucción, odio, ignorancia y  desconocimiento, lo absurdo de ciertas cuestiones, la desaparición del Ministerio de mujeres, género y diversidad o los ataques a la educación sexual integral -que sí tienen lugar en el gobierno de la provincia de Buenos Aires-, o bien los fantasmas de ideas económicas vetustas y propias de su tiempo, el siglo XIX, sobrevolaron el auditorio.

El espacio elegido, la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, como el resto de las universidades nacionales está obligada a defender su derecho a la existencia ante las “cortinas de humo” de lo recortes presupuestarios de funcionamiento, aún no resueltos, bajo el latiguillo mediático del “déficit cero”. 

En cambio, se posponen los debates actuales como “la inteligencia artificial y la educación, el futuro del trabajo y el trabajo del futuro” en un mundo donde se estima que para “el año 2030 los avances tecnológicos se van a producir cada 30 horas”, y donde el desafío de “las universidades es preparar profesionales para trabajos que todavía no se han inventado”. Y por supuesto, “la mala noticia es que no estamos discutiendo nada”, expresaba Moriñigo. 

Me niego a creer que la única salvación es tener una utopía retrospectiva, una utopía de que en algún momento fuimos un buen país y solo nos queda ese recuerdo. Soy de los que creen que tener una esperanza, estar mejor, depende de nosotros, no de un Mesías, ningún Terminator ni una cuestión apocalíptica, depende de lo que hagamos para estar mejor y no estar soñando lo que nunca pudimos ser”, reflexionaba el presidente del CIN. 

Me niego a creer que la única salvación es tener una utopía retrospectiva“.

VÍCTOR MORIÑIGO.

También se mencionaron l propuesta de régimen de incentivo de grandes inversiones (RIGI), esa idea de darlo todo sin recibir nada a cambio, el regreso a una “primerización de la economía”, señaló Filmus, así como industrialización y desarrollo, y la investigación e innovación como motores de desarrollo económico, vistos desde la mirada experta.  

“Argentina ha tenido históricamente políticas pendulares, como estos de ajuste que vivimos en los ´90, con Macri, y hemos tenido momentos de gobiernos populares como el de Néstor y el de Cristina, o como en los últimos años se invirtió mucho en ciencia, tecnología y en educación”, defendió el exministro. 

No se trata de políticas de ajuste, a diferencia de otro momento de la historia, hoy se trata de políticas de destrucción de la educación”.

DANIEL FILMUS.

“No se trata de políticas de ajuste, a diferencia de otro momento de la historia, hoy se trata de políticas de destrucción de la educación”, puntualizó Filmus. Y agregó: “Se discute con la Ley 1420 si tiene que haber educación obligatoria o no. En la Argentina la educación fue la que construyó la Nación, y al no entender la idea de Nación tampoco entienden la idea de educación”. 

El especialista continuó: “La Argentina hizo la educación obligatoria en 1884”, algo que se explicita en el artículo de Barrancos de como la política del actual presidente “no es liberalismo”, porque “liberalismo era el de Roca que impuso la ley 1420 con las ideas de Sarmiento, las de Avellaneda”, cuando en Brasil estaba el esclavismo. 

Kicillof y un movimiento pendular

“Este es un programa clásico de ajuste como los tantos que vivió la Argentina” aunque parece diferente por “tratarse de un gobierno de otra orientación ideológica, como es el anarcocapitalismo”, puntualizó por su parte Kicillof para quien queda claro que “el ataque a los feminismos, ambientalismos o la educación y en particular a la universidad no tienen y no pueden tener como principal factor movilizador, el ajuste presupuestario”. 

En un paneo necesario por la historia reciente que parece justificar la decisión electoral de una “retórica o narrativa” utilizada durante la campaña electoral de Milei, Kicillof apuntó que uno de los factores importantes fue la inflación y “una explicación acerca de su origen” y la propuesta de un plan antiinflacionario bajo el brazo. Una receta coincidente “con un sentido común instalado durante décadas en la sociedad argentina que asocia el fenómeno inflacionario a la emisión monetaria y esta al déficit fiscal”. “Y señaló “Se trata de una respuesta aparentemente sencilla de que “la emisión monetaria se produce por el exceso de gasto sobre los ingresos del Estado al que genéricamente se denomina déficit fiscal, y que combatir el déficit permitía reducir la emisión”, explicó. 

Según la óptica del gobernador, una receta que en su sencillez termina siendo falsa pero que habilitó una “plataforma para una de los malestares más importantes que tiene aún hoy nuestra sociedad”. Esto se relaciona con el ataque a la “educación pública gratuita, universal y obligatoria”, los organismos de desarrollo científico e investigación, que como se indica en los textos no mueven el amperímetro para solucionar el “déficit”. 

La cuestión es ideológica, argumentó el mandatario bonaerense: “claramente el ajuste presupuestario en materia de políticas de género, ambientales, la reducción, recorte, supresión de partidas aún de áreas del Estado y la universitaria de ninguna manera resuelve ni ataca ni rasguña la cuestión del défict fiscal en la Argentina. No es por acá”. En cambio, la “disputa” es sobre el modelo de país. 

Y si bien no se habla directamente del modelo de país, la “debilidad de este gobierno” esta implícito en ello “porque no es una instrucción meramente instrumentalmente de ajuste sino que es más profunda”, que “pone en juego de un saque el futuro de la Argentina”. 

Por otro lado, señaló que el libro pregunta “¿qué es el anarcocapitalismo, de qué se trata desde el punto de vista de la filiación ideológica e histórica lo que nos gobierna hoy?”. Y agregó: “Vieron que hay un recurso permanente a me abrazo a las ideas de la libertad, el anarcocapitalismo, las ideas libertarias o la escuela austríaca, son las etiquetas que le han puesto a este conjunto de ideas”, esgrimió. 

La idea de lo pendular con sus avances y retrocesos entre dos tipos de experiencias como son las “liberales, neoliberales y del otro lado experiencias nacional, populares, democráticas” como oscilación permite hablar “del gobierno del ajuste y de gobiernos de la expansión del otro, de la democratización, la inversión en educación, ciencia y tecnología”, que sintetizado trar la idea de “dos modelos que se fueron alternando”. Y esto trae otra discusión sobre lo negativo de las políticas neoliberales “cuando se retira el Estado, se reducen recursos, cuando empieza el proceso de ajuste se empiezan a perder puestos de trabajo, industrias, capacidades, alumnos en las universidades”, pero definió “hay una segunda cuestión interesante de este enfoque que habla de un péndulo que es lo que ocasiona la urgencia de este libro”. 

“Estábamos acostumbrados a hablar de la historia Argentina como idas y vueltas y ahora aparece un gobierno que es difícil de caracterizar” y asociar mecánicamente a las políticas históricas del ajuste donde “parece que hay una novedad”, como si fuera una tercera posición, aunque es claramente asociable al neoliberalismo: “el problema es si el anarcocapitalismo trae novedades”. 

Para el gobernador, existe “un esfuerzo patriótico” en el libro por “comprender el ideario anarcocapitalista o liberal-libertario o de la escuela austríaca” dada la “referencia permanente a un conjunto de ideas, a una presunta doctrina, a una teoría” que “generaría soluciones”. 

Economía a la austríaca

La mencionada escuela austríaca -caballito de batalla de MIei- es “un antecedente de algunas teorías económicas que hoy forman parte de la ortodoxia, del mainstream, pero ahí se termina la relevancia”, es “en términos conceptuales de doctrina absolutamente marginal en el presente, además de anacrónica”. 

“La formación del pensamiento económico moderno tiene en una instancia la escuela austríaca en 1890, donde teóricos de otros países proponen teorías que se mezclan con otras provenientes de otras tradiciones pero que tiene la particularidad de haber surgido en los mismos años”. Se trata de una respuesta contemporánea que discute con el marxismo, por lo cual “sus teorías están históricamente determinadas”. 

Kicillof apuntó la otra característica es que nunca se puso en práctica, y se “explicaba todo desde el punto de vista individual y subjetivo”. Y explicó: “se trataba de reconstruir todos los fenómenos económicos a través de los comportamientos individuales subjetivos y de búsqueda de la máxima satisfacción del lado de las personas y de la máxima ganancia del lado de las empresas con un simple principio”, una simpleza precaria de esta línea de pensamiento cuyos autores fueron sustituidos y quedan como antecedentes pero que  “muy pocos se toman en  serio y estudian a los austríacos”.

Sin embargo, según el gobernador, hubo momentos de “renacimiento” como la disputa económica con el keynesianismo (Keynes-Hayek), “es decir, nace discutiendo al marxismo y reaparece discutiendo al keynesianismo”, tiene su momento en la época del macartismo en Estados Unidos (políticas de persecusión al comunismo como modelo político e ideológico). pero lo importante es que “son ideas que nunca se aplicaron”. 

Ese anacronismo traído a un presente donde el capitalismo ganó la batalla y rige los destinos de los países trae como nota el hecho de el presidente tache de “socialistas, comunistas, colectivistas” a otros por lo cual Kicillof indicó: “Claramente no sabemos con quien se esta peleando este tipo, eso no existe, habla que nos llevan al modelo colectivista, socialista, y la verdad es que no es así”, y sostuvo sobre el mandatario “que está peleándose con fantasmas usando fantasmas”. 

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