Es para los créditos que otorguen a partir de 1° de septiembre. Las cuentas sueldo de los deudores están incluidas. Se trata de una norma resuelta en marzo, cuando ya había estallado el problema de las familias endeudadas.
En medio de la crisis de morosidad que afecta a millones de familias argentinas, el gobierno ya eligió de qué lado del mostrador ubicarse. A pesar de que los funcionarios repiten que se trata de “un problema entre privados”, el Banco Central intervino a favor de los bancos y las fintech, es decir, los acreedores, para facilitarles el cobro de los nuevos préstamos.
Desde el 1 de septiembre entrará en vigencia una modalidad por la cual los bancos y fintech podrán cobrar sus nuevos créditos metiendo la mano en forma directa en las cuentas de los deudores, incluida la cuenta sueldo. De esta forma creen que podrán evitar la judicialización de los deudores.
El Banco Central anunció esta medida en marzo de este año, cuando el problema de la morosidad de las familias ya había explotado. Según el “Informe sobre bancos” publicado a mediados de febrero, la morosidad de las familias era del 9,3% del total del dinero involucrado en créditos al mes de diciembre de 2025 (todo un récord para ese momento), con un ritmo de crecimiento acelerado, del 0,5% en el mes.
Técnicamente, el Banco Central reestableció la posibilidad de efectuar transferencias “a pedido” del receptor del dinero, que se conocía por Debin (por débito inmediato). Para funcionar, el Debin solo requería de una única autorización de quien debía pagar, a quien se suponía que se le facilitaba la vida ante los pagos recurrentes.
Las repetidas estafas por medio del Debin llevaron al BCRA a cancelar su uso. Ahora será rehabilitado con el nombre de Cobro con Transferencia (CCT) y en principio solo para uso de los bancos y fintech. Al igual que con el Debin, el nuevo esquema también precisará de la autorización del deudor, es decir de la persona que autorizará que le saquen dinero de su cuenta vía transferencia de fondos.
El problema central que la norma quiso resolver no fue el de las familias endeudadas, sino tratar de terciar en el conflicto entre las fintech y los bancos por el mercado del crédito. En términos generales, la herramienta parece más útil a Mercado Pago porque no solo deposita en cuentas bajo su control sus propios préstamos, sino que esas cuentas son receptoras del dinero prestado por otras fintech y bancos.
El temor de estos últimos es que el dinero para cobrar sus préstamos no esté disponible ni siquiera con el CCT porque la norma del BCRA indica que los saldos en cuentas remuneradas y fondos comunes de inversión no serán incluidos en esas transferencias. Según cálculos de Mercado Pago, aproximadamente el 65% del dinero total que los usuarios tienen depositado allí se encuentra invertido a través de su fondo común de inversión. Es decir, la competencia no podría sacar el dinero de las cuentas de Mercado Pago en un porcentaje muy importante.
En cambio, al revés sí será posible que Mercado Pago cobre a través del CCT en caso de mora del deudor, ya que los saldos en las cajas de ahorro de los bancos sí pueden ser objeto de un CCT. En ese universo se encuentra la cuenta sueldo, que sigue siendo un monopolio de los bancos y al que aun no accedieron las fintech.
Con todo, ahora, por esta vía, Mercado Pago logrará el acceso a cuentas sueldo que antes tenía vedado, aunque de un modo parcial. Entre los bancos buscan petardear esta decisión, pero en el BCRA están decididos a llevarla adelante.
En medio del desastre nacional por la mora que afecta a 6 millones de personas (el impacto social es muy superior), el BCRA interviene en la guerra entre bancos y fintech haciendo a los clientes de unos y otras más vulnerables ante los atropellos de un “sistema financiero” solo preocupado por los restos de un mercado de crédito a punto de implosionar.
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