“Esto deja de ser un problema comercial para convertirse en un grave problema sanitario”, denunció la Red Argentina de Parkinson. Tras semanas sin respuestas por parte del Ministerio de Salud ni de las empresas productoras del medicamento, Bagó emitió un comunicado anunciando que “refuerza su producción frente a la coyuntura actual de abastecimiento”.
“Lo más complejo es que nadie nos decía qué pasaba ni porqué. Ni cuándo se iba a terminar. El Ministerio de Salud tampoco dijo nada. De repente, y sin previo aviso, Pfizer dejó de producir la medicación que toma la mayoría, levodopa”, relató Lucía Wang, diagnosticada con Parkinson hace 17 años, cuando tenía 33.
El primer reclamo de la Red Argentina de Parkinson, que nuclea a pacientes, familiares y organizaciones abocadas al tema, se publicó en sus redes sociales en agosto. “El Parkinson no puede esperar”, remarcaban, en relación al efecto perjudicial de no conseguir medicación en tiempo y forma.
“Siempre nos dicen los médicos que cualquier cambio de medicación hay que anunciarlo porque cada Parkinson es único. Nunca podés ni abandonar la medicación de repente ni hacer cambios sin consultar”, explicó Wang, miembro de la Red desde la organización Parkinson Argentina, en diálogo con Tiempo.
Tras semanas sin respuestas por parte del Ministerio de Salud ni de las empresas productoras del medicamento, este lunes el laboratorio Bagó emitió un comunicado anunciando que “refuerza su producción frente a la coyuntura actual de abastecimiento”. Un día después, el Ministerio recibió a la Red para confirmar esa noticia.
Un problema sanitario
El 21 de septiembre, la Red Argentina de Parkinson había difundido un comunicado para denunciar la “prolongación del desabastecimiento de levodopa/carbidopa”. En ese mensaje apuntó que “la propia ANMAT informó el 17-09-26, luego que esta asociación lo alertara a mediados de agosto 2026, que LEBOCAR, de Pfizer S.R.L., está discontinuado por problemas de producción y que su abastecimiento se restablecería recién en marzo de 2027. Esto deja de ser un problema comercial para convertirse en un grave problema sanitario”.
“La interrupción de levodopa/carbidopa puede provocar un severo deterioro de la movilidad y, en determinadas circunstancias, complicaciones más duras. Por eso resulta insuficiente informar que existe otra marca disponible: el Estado debe garantizar que ningún paciente quede sin tratamiento”, exigieron desde la Red.
Reclamaron “stock real y fecha cierta de normalización; un plan nacional de contingencia que garantice el tratamiento; importación excepcional inmediata, si la oferta existente resulta insuficiente; explicaciones de ANMAT, Ministerio de Salud y Pfizer sobre las medidas adoptadas y las responsabilidades que pudieran corresponder a cada quien”.
Respuesta empresarial
“Bagó va a asumir la producción para cubrir toda la demanda”, había sido la respuesta del Ministerio de Salud a este diario días atrás, antes de la confirmación empresarial. Cuando se preguntó por el plazo de la normalización, la devolución fue: “Es una respuesta que dará Bagó”.
Un día después del comunicado del laboratorio, se convocó para el martes a un encuentro virtual entre la cartera que conduce Mario Lugones y la Red Argentina de Parkinson.
“Si realmente se regularizó, fue más un problema de comunicación que otra cosa. Porque no llegó a haber faltante total. Sí dificultades para conseguir. Pero hay que ver si realmente se normalizó”, señaló Wang.
“Si bien la distribución en farmacias puede registrar variaciones puntuales mientras se absorbe esta demanda adicional, recomendamos a los pacientes que encuentren dificultades para acceder a su medicación habitual que consulten a su médico tratante”, indicó Bagó. Y abrió un canal para consultas: bago.com.ar/servicio-de-orientacion-integral y 0800 666 2454 (lunes a viernes de 9:30 a 17:30).
Preguntas abiertas
Walter Savarecio es rosarino y convive con Parkinson desde hace ocho años. Contó su experiencia en el libro Parkinson: ¿se cura?, planteando desde el título un interrogante sobre el que la ciencia hasta el momento responde que no. En las últimas semanas se sumó a las organizaciones, pacientes y familiares que buscaron dar visibilidad al faltante de levodopa.
Sumó preguntas al reclamo, para las que hasta ahora nadie dio respuesta. “La Disposición ANMAT 754/2025 establece que una discontinuación temporal de un medicamento no puede exceder los 45 días de corrido. ¿Qué ocurrió con Lebocar?”, indagó desde su cuenta de Instagram. “¿Cuándo se conoció que la discontinuación superaría los 45 días? ¿Qué medidas se adoptaron? ¿La producción alternativa alcanza para cubrir la demanda? ¿Qué ocurre con quienes no obtienen la misma respuesta terapéutica ante una sustitución? Preguntar no es acusar. Es pedir información para proteger la continuidad de los tratamientos”, posteó.
Para Lucía Wang, la combinación de escasez de medicación e incertidumbre llevó a dar visibilidad a un colectivo de personas que no suele tenerla. Y expuso la necesidad de contar con referentes e información clara sobre el tema.
“Cuando pasan estas cosas uno se da cuenta que no tiene referentes a los que consultar. Muchos de nuestros médicos están en este momento en una reunión en Seúl (en el Congreso Internacional de la Enfermedad de Párkinson y Trastornos del Movimiento, del 4 al 8 de octubre en Corea del Sur) y tampoco están para consultarlos. Impacta que el Ministerio de Salud no tenga ningún programa que incluya al Parkinson. Para que estas cosas no pasen tendría que haber un programa”, pidió. “Es tan compleja esta enfermedad… es lógico que cuando pasa algo como esto genere mucha angustia y si visibilice”.
A futuro, el pedido es también por más ciencia: “Hay mucho por saber. No sabemos por qué sucede, cómo frenarla ni cómo curarla. Hay un montón de adelantos, pero todavía sigue siendo una lucha”.
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