TRAICIONES EN LA SECTA MILEI Y EL FANTASMA DEL JUICIO POLÍTICO

El peso simbólico de los 160 votos en Diputados, en medio de una semana áspera en lo económico y en lo político. La soledad de Pettovello y los pases de factura: servicios y sobresueldos. La interna Caputo vs. Caputo, conflicto germinal entre el gasto fiscal y el acuerdo político. Una derrota del “Coloso” Sturzenegger que espera.

Obsesionado por el superávit fiscal, el presidente Javier Milei se asoma, por osadía táctica o mala praxis, al default político. En una semana de furia, la horajasca de los temas importantes, como la bomba racimo de Sandra Pettovello, tapó los asuntos peligrosos. Más que romper las cuentas de Luis ‘Toto’ Caputo, los 160 votos opositores que se juntaron en Diputados para enmendar la fórmula jubilatoria estrenaron una anomalía inédita.

Ni los presidentes más débiles, como Fernando de la Rúa, o los que atravesaron polarizaciones extremas, como Cristina Kirchner, lograron invocar esa magia negra. Muchos perdieron votaciones –como el 82% móvil que aprobó el Grupo A en 2010 o el presupuesto que desde la oposición escribió Alfonso Prat Gay– pero ningún oficialismo consiguió amontonar enfrente 160 votos, que son mucho más que un número: con ausencias representan dos tercios, la llave para un juicio político.

“Karina tenía razón”; “Karina la vio”, coincidieron ante Cenital un operador de la oposición amigable y un dirigente libertario en referencia a la polémica que se generó por la presidencia de la Comisión de Juicio Político, de la que Martín Menem –por instrucción o con la bendición de la hermanísima–, intentó desplazar a Marcela Pagano de la presidencia de esa mesa para poner en esa butaca a Alberto ‘Bertie’ Benegas Lynch, a quien presumen más leal que Pagano. El expediente está en un limbo: Pagano se mueve como presidenta, Menem dice que no lo es y la comisión no se convoca. Paula Oliveto, la lilita que quedó como vice, quiere activar el trámite y lograr que se reúna en estos días.

En su momento pareció una rabieta, un castigo contra la periodista por reportar sin intermediarios a Milei y por tener comportamientos autónomos: junto a su colega Rocío Bonacci se desmarcaron del voto del bloque La Libertad Avanza que buscó mantener los beneficios impositivos de Tabacalera Sarandí. El reciente fallo de la Corte fue oportunísimo para que las libertarias reivindiquen su postura.

Una oposición ecuménica

Los 2/3 de la fórmula jubilatoria, que podrían replicarse en capítulos educativos –como los fondos universitarios–, quedan en el registro político como una herramienta: Milei, con sus políticas y sus modos, se convirtió en un eficaz jefe opositor porque logró, más que ningún otro referente, juntar a sectores que se recelan. Nadie expone la hipótesis de un juicio contra el presidente, pero el número logrado cristaliza una posibilidad.

Milei, más que nadie, es culpable de la construcción ecuménica opositora. En su metralla mediática, se ensañó con Miguel Pichetto, jefe del bloque Hacemos Coalición Federal, que fue uno de los dirigentes más activos para evitar que se armara la mega mayoría que aprobó el retoque de jubilaciones. De hecho, no bajó a dar quórum, aunque luego se sentó y votó. Sin embargo, el presidente activó su inquisición, una herramienta que resultó muy eficaz y que, por momentos, parece perder capacidad de daño.

En cambio, el libertario no se percató –o lo creyó irrelevante– de que dos diputadas del PRO, muy influyentes en la dinámica interna de la bancada que preside Cristian Ritondo, se hayan ausentado: María Eugenia Vidal y Silvia Lospennato, casi una jefa de Gabinete ad hoc de Menem en Diputados.

En el Congreso se leen los faltazos como mensajes cifrados de Mauricio Macri. “Vamos a apoyar para que salga la Ley Bases, pero después empieza otro vínculo con Milei”, avisa Ritondo. El diputado, a quien Macri respeta, se probó el traje de ministro del Interior cuando cayó Nicolás Posse y emergió Guillermo Francos como reemplazo. La fusión de Interior en la Jefatura, con la confirmación de Lisandro Catalán como secretario del parea, clausuró esa tesis que fue una demanda externa pero nunca una opción real en el micromundo libertario.

¿Macri romperá, post Bases, su silencio político? Da pistas: cuestionó a Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno español, para elogiar el rol del Partido Popular, un espejo donde le gustaría mirarse porque, a diferencia del PRO, el PP no perdió la agenda –ni las elecciones- contra la ultraderecha de Vox, el partido hermano de LLA. Julio puede ser el mes en que reaparezca el expresidente y vuelva a los escenarios Cristina Kirchner, en un acto por los 50 años de la muerte de Juan Domingo Perón.

“Es muy difícil entrar a la secta”, grafica un dirigente. La metáfora opera en varios planos y episodios. Francos, que en la semana stockeó cumbres y fotos con ocho gobernadores –a los que empezó a dar respuesta sobre la transferencia de obras, sin fondos– no se mudó al despacho de Posse, que está pegado al presidencial. La oficina de Jefatura la ocupará Karina Milei, mientras que la de la Secretaría General será el búnker de Santiago Caputo.

Ni siquiera espacialmente –está a un piso de diferencia– Francos ingresó a la secta libertaria, pero debe evangelizar como un discípulo. Antes, alejado del núcleo de decisiones, el ministro podía surfear la tormenta. Pero ahora, con rango y firma, tendrá que mostrarle a la política que además de dialoguista debe ser ejecutivo. Tuvo un tropiezo: juró el lunes, en medio del fuego por Pettovello, y horas después se juntaron 160 votos opositores. “Hace 40 días, la Ley Bases salió 140 a 111. Ahora esto. Cada votación va a ser diferente”, explican en el entorno de Francos, donde minimizan la cuestión inmobiliaria de los despachos.

La inquisición libertaria

“¿Nos sacamos una selfie?”, le dijo Sandra Pettovello a Bautista Pino, jefe de Gabinete de Diego Valenzuela, el intendente de Tres de Febrero. Minutos antes, la ministra había reaccionado mal a un comentario del funcionario sobre el reparto de alimentos que debería activar en caso que aceptara ocupar el cargo de Pablo De la Torre. “Acá no hay nada que repartir, no es necesario repartir nada”, se ofuscó la ministra de Capital Humano y clausuró el ingreso de Pino. La selfie era para Milei, que le había sugerido el nombre, recomendado a su vez por Valenzuela, amigo desde hace años del presidente, que tiene con él más diálogo que medio gabinete. Pino no aceptó el cargo pero Pettovello cumplió con el pedido de su amigo.

La deriva de Pettovello mezcla dogmatismo e internismo. El plan de distribución de alimentos que reclamó la Justicia es escaso y recae en aquello que el libertarismo objeta: las simpatías políticas. En Rosario, por caso, Conin opera a través de la Fundación Camino, cuya titular es Cecilia Rouillón Lagos, esposa del diputado nacional libertario, y Nicolás Mayoraz, uno de los operadores de Karina Milei en la provincia. En el bloque libertario analizan presentar un proyecto para que la distribución se haga a través de Cáritas. Un argumento es que Conin, la fundación de Abel Albino, no solo pone condiciones para los que asistir a sus comedores, sino que carece de infraestructura y logística para garantizar ese servicio.

La renuncia de Fernando Szereszevsky, jefe de Asesores de Capital Humano, amigo histórico de la ministra, explota en dos direcciones: el manager, que invocó que le demandaría tiempo una gira de Los Ratones Paranoicos, entornó a Pettovello y en estos meses estuvo muy activo en la tarea de expulsar a los que podían acceder o influir sobre la ministra. Detrás de su salida, para engrosar una lista infinita de exfuncionario, se adivina el pase de facturas de sectores del mundo de los servicios de inteligencia.

Se atribuye a Szereszevsky haber operado contra Maximiliano Keczeli, uno de los funcionarios señalados en el relato de Federico “Fefe” Fernández, que tiene episodios dignos de un thriller: autos oficiales, custodios y declaraciones filmadas. Como se contó en Cenital , hay un vínculo familiar entre Kezceli y Lucas Nejamkis, lugarteniente de Jaime Stiusso. “Fernando no se quería ir por nada del mundo, pero de repente renunció?”, pregunta con fingida ingenuidad un conocedor de la trama de Capital Humano. Efecto boomerang: Szereszevsky fue, se afirma, uno de los que participó en la reunión “de ablande” de “Fefe”.

La intermitencia de Pettovello

En el ministerio afirman que hace 10 días el funcionario avisó que se iba y que Pettovello lo retuvo hasta soltarlo un viernes casi a la medianoche con la fantasía de hacer control de daños. Szereszevsky se va incómodo: lo alcanza la sombra de los convenios con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), que están denunciados de ser usados para hacer caja política y pagar sobresueldos. El plus es que la ministra queda cada día más sola. A su vez, el manager de rock entendió que Pettovello perdió cobertura y una de las figuras que más influye en el ministerio es Leila Gianni, que empezó a reportar, sin intermediario, a Karina Milei.

Pettovello, intermitente, pasa de armar las valijas a jurar que se quedará hasta el final de sus días. Su reproche es que la falta de respaldo, en particular que el paraguas de protección libertario solo alcanza a tres personas, entre las que no está ella. En el gobierno y en el círculo de amistades de la ministra se instaló la idea de que su salida es inevitable, que ocurrirá más temprano que tarde. El descontrol sobre su cartera es total. Diez días atrás, la ministra se retiró indignada de una reunión con rectores donde se discutió sobre los fondos para las universidades.

Los interlocutores celebraron, en cierto modo, que Pettovello se aparte de esa rosca y se enfocaron en un espadeo más delicado: a través de Alejandro “Galleguito” Álvarez, con el aval de Santiago Caputo, el gobierno busca desactivar el conflicto universitario y luego de avanzar con los fondos para el funcionamiento pretende resolver el tema salarial de docentes y no docentes que hicieron dos paros esta semana y prometen otros tres para la que empieza.

Caputo vs Caputo: ¿y el Coloso?

El gobierno asumió como un error aquel conflicto y quiere evitar cualquier ramificación. Desde Educación se hizo circular una propuesta que le permitía a los docentes recuperar puntos perdidos tras la devaluación, pero la idea fue vetada por Economía: Carlos Guberman, secretario de Hacienda, número dos de Caputo, bochó el aumento que había bosquejado “Galleguito”. En paralelo, Álvarez, subsecretario de Políticas Universitarias, podría absorber en su área Ciencia y Tecnología, que quedó acéfala tras la renuncia de Alejandro Cosentino, que llegó de la mano de Posse.

Acecha una disputa interfamiliar entre los Caputo: Luis “Toto”, el ministro de Economía, opera como guardián del superávit fiscal mientas que Santiago, el superministro sin ministerio e impulsor de una dosis de pragmatismo, pide abrir el grifo para pacificar algunos frentes políticos. Esa paritaria quizá tenga que resolverla, en algún momento, el propio Milei y Santiago, el arquitecto del triunfo, puede perder. Juan Carlos De Pablo, el economista que visita frecuentemente a Milei, sintetizó en dos frases la debilidad de su amigo presidente: “Cuando me preguntan por noviembre, digo que yo no veo la semana que viene”, dijo en una charla con Francisco Aldaya en Bloomberg Línea y agregó que “Milei sabe que si abandona el equilibrio fiscal, vuela por el aire”.

Los Caputo parecen, en cambio, hermanados en otros asuntos: algún tipo de resistencia, que comparte Francos, de que el eventual ingreso de Federico Sturzenegger al gabinete sea menos ampuloso de lo que anunció el presidente. Nadie se anima a decir que el exfuncionario de Macri, no vaya a tener un cargo de relevancia en el gobierno libertario, pero sí que su rol no tendrá un mega poder desregulador. El “Coloso” tuvo una derrota: el gobierno tuvo que dar marcha atrás con la extrañísima decisión de prohibirle a las aseguradoras que presten el servicio de grúas. Aquella medida, en la que Sturzenegger pareció atender el deseo de un grupo de aseguradoras, parece una falla en la matrix libertaria porque en vez de permitir que el mercado opere sin límites, impuso una prohibición.

Cenital

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