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EL GOBIERNO SORPRENDE CON EL GIRO SOBRE MALVINAS: ¿PODRÁ ESE CAMBIO CUBRIR LOS VACÍOS QUE DEJA LA ECONOMÍA?

Las primeras encuestas reflejan que para buena parte de la sociedad el viraje responde más a una conveniencia política que a convicción.

De pronto, la soberanía argentina en las Islas Malvinas, un tema que ni siquiera había ocupado los últimos lugares de la agenda del gobierno de Javier Milei, se volvió una prioridad para la Casa Rosada. Al discurso por cadena nacional del presidente le siguió el envío de un proyecto de ley al Congreso para extender las sanciones no solo a las petroleras que operan sin autorización argentina en las islas, sino también a sus proveedores, directores y accionistas, sumado al anuncio de la construcción de una base naval en Tierra del Fuego.

Esas medidas sacaron a la luz el hasta ahora oculto flanco nacionalista del gobierno libertario. Más allá de la justicia en torno al reclamo, semejante giro abrió una serie de interrogantes. Uno de ellos es si el gobierno reflotó la causa Malvinas -un tema que trasciende las diferencias ideológicas de buena parte de la sociedad argentina- ante la evidencia de que la economía no tendrá muchas buenas noticias para dar en el año que resta hasta las elecciones presidenciales.

Las previsiones originales del gobierno eran que a esta altura de la gestión, ya a las puertas de entrar en el último trimestre del tercer año de mandato, los números de la economía iban a ser mucho más robustos. Lejos de eso, el esquema económico parece estar atrapado en una encerrona con dos opciones por delante: liberar más pesos para impulsar el crédito y la actividad a riesgo de alterar la paz cambiaria y el (lento) proceso de desinflación o mantener la actual política restrictiva a costo de sacrificar un mayor movimiento de la economía.

Por ahora, el gobierno viene priorizando la última de estas dos alternativas y nada indica que vaya a abandonar ese camino en los próximos meses. “Si el gobierno tiene que elegir entre tipo de cambio e inflación versus tasa, va a elegir que la tasa vuele”, dijo a El Economista Sebastián Menescaldi, director asociado en EcoGo Consultores. “Con sus herramientas -dando cobertura, dando dólar link- va a tratar de mantener la inflación y el tipo de cambio controlados, y va a resignar actividad”, agregó.

En ese marco, lejos de las estimaciones de crecimiento del 5% del PBI incluida en el Presupuesto para este año, a comienzos de septiembre los analistas que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) ajustaron a la baja sus proyecciones del 3% al 2,1%.

“Estamos con estimaciones de crecimiento por debajo del 2% desde hace tiempo, aunque en realidad no hay crecimiento: hay mucho de arrastre debido a la excelente cosecha, pero buena parte del resto de la economía está cayendo, sobre todo el sector transable”, dijo Menescaldi. “Por un lado, hay insuficiencia de ingresos dentro de las familias que, en muchos casos, están pagando ya una gran carga financiera, mientras que el 70% de las industrias está ajustándose; muchas de esas empresas hasta ahora estuvieron usando los stocks para financiarse, pero eso se está terminando y ahora están viendo si cierran o tienen que hacer un ajuste de personal más importante para conseguir sustentabilidad”, agregó.

Lee taLuego de los derrumbes registrados en julio con respecto al mes anterior por la industria (-5%) y la construcción (-4,6%), los datos preliminares no anticipan una mejora sustancial para agosto. El Índice Construya, que mide los despachos de insumos de las empresas líderes, registró el mes pasado una contracción del 3,4% con respecto a julio y del 5,3% contra agosto del año pasado. En tanto, la recaudación del impuesto al cheque, un tributo que es considerado un termómetro de la actividad agregada y del movimiento del dinero formal entre empresas y familias, cayó en agosto un 9% real interanual.

El empeoramiento del desempeño en los sectores mano de obra intensivos amenaza con agravar el ya duro panorama laboral. En junio se destruyeron 6.261 puestos de trabajo privados respecto de mayo, una baja que ya encadena 13 meses consecutivos, de acuerdo a los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). En ese período se perdieron más de 120.000 empleos privados formales.

“El único segmento que viene creciendo bien son las exportaciones, y supuestamente eso se iba a trasladar al resto de la economía a partir del Banco Central que iba a comprar el excedente de dólares, luego las empresas iban a depositar sus pesos, y los bancos iban a convertir esos pesos en financiamiento para el consumo y la inversión”, dijo Menescaldi. “Sin embargo, eso no está ocurriendo: vemos que el próximo año tampoco será muy favorable, y el gobierno no tiene muchas herramientas para poder cambiar esto”, añadió

Las caídas del ingreso disponible y del empleo formal son factores que vienen reconfigurando la vida cotidiana de los segmentos medios y bajos. Según la consultora Scentia, el consumo masivo registró en julio su séptima caída interanual consecutiva y acumula en el año un descenso del 2,9%.

“Quizás la única ventaja es que gran parte del ajuste del segmento no transable ya va a estar hecho para el año próximo y, entonces, hay una parte de la economía que en principio va a dejar de caer, además de que puede haber algo más de gasto fiscal por parte de las provincias y seguirá siendo positivo el aporte de las exportaciones”, señaló Menescaldi. “De todos modos, no vemos que la economía sea algo que vaya a impulsar la reelección de Milei, tendrán que buscar otros factores que impulsen su candidatura”.

Malvinas, a la cancha

En el estrecho sendero por el que transita el gobierno para no poner en riesgo la desaceleración de la inflación -su principal logro económico y activo político-, las medidas de reactivación de corto plazo seguirán siendo limitadas. La manta es tan corta que en un contexto de caída sostenida de la recaudación tributaria, el gobierno decidió esta semana dar marcha atrás con una medida que había tomado hace apenas cuatro meses y que permitía a las empresas depositar y pagar con cheques desde sus cuentas bursátiles, una operatoria que usaban sobre todo las pymes para eludir el impuesto a los débitos y créditos.

Sin opciones a mano dentro del manual libertario para dar respuestas a un deteriorado contexto social que se refleja en el abrupto salto de la morosidad de las familias y en la caída de más de 1,5 millones de personas a la pobreza en el primer semestre del año de acuerdo a las estimaciones, sacar la cuestión Malvinas del cajón puede ser leída también como una urgencia electoral.

“La hipótesis de la economía sin buenas noticias en el próximo año es una lectura posible, pero no tengo un dato de encuesta que lo confirme como causa del giro en Malvinas”, dijo a El Economista Lara Goyburu, directora ejecutiva de Management & Fit. “Lo que sí es verificable es que el mismo día que el gobierno buscaba unidad por Malvinas, la oposición le impuso en Diputados el tratamiento de morosidad y emergencia en discapacidad con votaciones casi unánimes: no hay una evidencia de una jugada deliberada tipo cortina de humo, pero sí de una convergencia de agendas”, agregó.

En todo caso, el gobierno cargacon un preconcepto que le será difícil revertir. Según un relevamiento de Management &Fit, el 61,1% de los encuestados consideró que el giro en el discurso presidencial responde principalmente a una conveniencia política, muy por arriba del 24,7% que señaló que el cambio se debe a una convicción. En tanto, el 43,7% mantiene la misma imagen de Milei que tenía antes del cambio de posición, mientras que para el 36,5%, empeoró. Solo para el 17,9% mejoró. “Donde sí sube la confianza en el llamado a la unidad y mejora la imagen presidencial es en un segmento específico: varones, menores de 40 años y nivel educativo bajo, el núcleo duro de la base libertaria”, señaló Goyburu. 

Ante la incertidumbre creciente en torno a que la desaceleración inflacionaria y la calma cambiaria sean activos suficientes para ir con altas expectativas en busca de la reelección, el gobierno decidió jugar una carta sorpresiva. “A nivel global el impacto electoral es bajo: el giro discursivo no parece diseñado para sumar nuevos votantes, sino para reforzar el vínculo con la base que ya tenía”, dijo Goyburu. “Finalmente, y más importante, falta una eternidad para las elecciones como para adjudicar a esto un efecto lineal en el resultado electoral”, agregó.

El Economista

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